Ciudades emergentes con gran potencial
En 2025, el foco se está desplazando hacia ciudades que, sin ser capitales, ofrecen rentabilidades atractivas y calidad de vida. Valencia, Málaga, Sevilla o Zaragoza están liderando este nuevo escenario. Estas ciudades no solo tienen un coste de entrada más bajo que Madrid o Barcelona, sino que además están experimentando una fuerte demanda tanto para compra como para alquiler.
También zonas metropolitanas como el Corredor del Henares (Madrid) o el Vallès Occidental (Barcelona) están atrayendo inversores por su combinación de conectividad, servicios y crecimiento urbanístico.
El nuevo valor de las zonas costeras y rurales
El auge del teletrabajo ha revalorizado zonas que antes no estaban en el radar del inversor tradicional. Localidades costeras con buenas infraestructuras, como Altea, Sitges o Conil de la Frontera, están viendo cómo crece la demanda de vivienda permanente. También los entornos rurales bien conectados con núcleos urbanos presentan oportunidades interesantes.
Conclusión: la diversificación geográfica y la apuesta por mercados alternativos puede marcar la diferencia en tu estrategia inversora en 2025.


